Las gafas van más cerca de tu piel que cualquier otra prenda. Aquà tienes cómo elegir montura y carey según tu estación de color.
Te fijas en el color de tu jersey, en el de tu pintalabios, incluso en el del bolso. Pero las gafas se quedan a dos centÃmetros de tus ojos, tapan parte de tu piel y son lo primero que se ve cuando alguien te mira de frente. Ningún otro accesorio compite en cercanÃa con la cara. Y aun asÃ, la mayorÃa se elige por moda del momento o porque "quedaba bien en la tienda", sin pensar si esa montura suma o resta a tu tono de piel.
La regla es la misma que rige para cualquier prenda que toque la cara: si el color de la montura contrasta mal con tu subtono, la piel se ve apagada, con ojeras más marcadas o un tono grisáceo bajo los ojos. Si el color acompaña, el rostro se ve más luminoso sin necesidad de maquillaje extra. Y como las gafas se llevan puestas horas y horas, ese efecto se acumula.
En joyerÃa existe una norma sencilla: el oro favorece a las pieles cálidas y la plata a las pieles frÃas. Con las monturas de gafas pasa exactamente lo mismo, tanto si hablamos de metal como de acetato que imita esos acabados.
Si tu estación es cálida â otoño cálido , primavera cálida o cualquiera de sus variantesâ las monturas doradas, cobrizas o en tonos camel funcionan como un imán de luz sobre tu piel. Si eres de estación frÃa â invierno frÃo , verano frÃo â la plata, el gris metal y el negro puro hacen ese mismo trabajo, mientras que el dorado tiende a amarillear la piel alrededor de los ojos.
Las estaciones neutras (invierno brillante, otoño profundo, verano suave, primavera brillante) tienen algo más de margen, pero conviene mirar hacia qué lado se inclina tu subtono dominante antes de decidir.
El carey se vende como el comodÃn que "le queda bien a todo el mundo". No es cierto, y es uno de los errores más repetidos al comprar gafas. Existen al menos dos familias de carey con efectos opuestos:
Un carey ámbar clásico sobre una piel frÃa con vetas rosadas o grisáceas âpiensa en verano claro â suele dar un aspecto cetrino, como si te hubiera sentado mal algo. La solución no es descartar el carey, sino mirar el fondo antes que el patrón: si el fondo es cálido, va con cálidos; si es prácticamente negro con matices frÃos, va con frÃos.
Si eres otoño o primavera, busca monturas doradas, cobrizas, en tonos camel, verde oliva o carey de fondo cálido. Los otoños profundos pueden permitirse además el burdeos o el verde bosque, con más peso y saturación; los otoños suaves y primaveras claras necesitan versiones más lavadas del mismo color, sin llegar al negro puro, que en pieles de bajo contraste resulta demasiado duro.
Si eres invierno o verano, el negro, el gris pizarra, el azul marino y la plata son tu terreno seguro. Los inviernos de alto contraste âbrillante o profundoâ pueden llevar negro rotundo sin miedo, porque su piel y su cabello ya sostienen ese contraste. Los veranos, con contraste más suave, quedan mejor con gris humo, azul marino desaturado o malva antes que con negro sólido, que puede resultar excesivo sobre su piel más neutra.
Antes de comprar unas gafas, ponte la montura sin lentes graduadas frente a un espejo con luz natural y compárala directamente contra tu piel, no contra tu ropa. Si al mirarte la piel se ve más grisácea o más amarillenta que sin gafas, esa montura no es la tuya, aunque el color te encante en abstracto. Si tienes dudas entre dos opciones, elige siempre la que tenga menos saturación si tu estación es de contraste bajo (verano suave, otoño suave, primavera clara), y la más definida si tu estación es de contraste alto (invierno brillante, invierno profundo). El color de las lentes de sol, cuando son oscuras, pesa menos que el de la montura, porque la montura es lo que toca la piel; concéntrate primero en el armazón y después en el tono del cristal.
No del todo: el "transparente" casi nunca es incoloro puro, suele tener un fondo ligeramente ámbar (cálido) o grisáceo (frÃo) que actúa igual que el carey. Mira ese fondo antes de asumir que te va bien por defecto.
SÃ, no hace falta cambiarlas de inmediato. El color de la montura influye, pero puedes compensarlo con el resto de tu paleta cerca de la cara: bufanda, pintalabios o pendientes de tu tono favorable reducen el efecto de una montura que no te sienta del todo bien.
Importa menos que la montura, porque la montura toca directamente la piel y las lentes quedan más alejadas visualmente. Aun asÃ, lentes marrones o verdes van mejor con cálidos, y lentes grises o azuladas con frÃos, siguiendo la misma lógica de subtono.
Tienes más margen que las estaciones puras, pero no margen ilimitado. FÃjate en si tu subtono se inclina ligeramente a cálido o a frÃo dentro de tu paleta y prioriza esa dirección al elegir entre dorado y plateado, o entre carey cálido y carey oscuro.