“Todo grita inflación”: Cómo interpretar los titulares noticiosos

“Todo grita inflación”: Cómo interpretar los titulares noticiosos

Cuan rápido cambian las cosas.

Hace dos años, el New York Times reportó: “Los oficiales de la Reserva Federal están cada vez más preocupados de que la inflación es muy baja y podría dejar al banco central con menos espacio para manejar una desaceleración económica.” 1 Más recientemente, un artículo del Wall Street Journal presentó una perspectiva distinta, con un titular que muy probablemente tocó un punto sensible entre los inversionistas: “Todo grita inflación”. El autor, un veterano columnista financiero, observó que “podríamos estar en un punto de inflexión generacional para las finanzas. La política, economía, relaciones internacionales, demografía y trabajo están cambiando para apoyar la inflación.” 2 ¿La inflación va en aumento? A corto plazo se ha movido en esa dirección. Con muchas compañías reportando una demanda sólida para bienes y servicios luego del colapso en actividad económica el pasado año, los precios están aumentando-- en algunos casos sustancialmente. ¿Es esto algo negativo? Depende de en qué lado económico de la cadena alimentaria uno se encuentre.

Las aerolíneas han vuelto a disfrutar de vuelos llenos y muchos restaurantes están luchando por reclutar cocineros y meseros. No debería sorprendernos que los pasajes y cenas cuesten más que hace un año. O que el precio de las acciones de JetBlue Airways y The Cheesecake Factory aumentaran sobre 150% luego de su baja en la primavera de 2020. 3

Estos precios, ¿señalan una ola amplia y persistente de inflación o es solo un ajuste temporero luego de la dramática desaceleración económica de 2020? No lo sabemos. Pero la inflación futura es solo uno de los múltiples factores que un inversionista debe tomar en consideración.

El trabajo del mercado es tomar información positiva- como noticias excitantes de nuevos productos, aumentos sustanciales en ganancias de ventas y aumentos en dividendos- y balancearlo con la información negativa -como ganancias decrecientes, guerras y desastres naturales- para llegar a un precio diario que tanto vendedores como compradores consideren justo.

Asumamos por un momento que el aumento en inflación persiste en el futuro. Algunos inversionistas querrán proteger su exposición a una mayor inflación, mientras que otros podrían verlo como una señal de sincronizar el mercado market-timing y hagan cambios a sus carteras de inversiones. Para que los que estén sincronizando el mercado logren hacerlo exitosamente, necesitarían una regla de negociación que les indique exactamente cuándo y cómo revisar la cartera porque decir “lo sabré cuando lo vea” no es una estrategia. No obstante, una regla de negociación basada en estimados de inflación sigue siendo una estrategia de sincronización de mercado con un nombre diferente. Un esfuerzo exitoso requiere dos predicciones correctas: cuándo revisar la cartera y cuándo cambiarla de vuelta.

No es suficiente tener una perspectiva negativa sobre las acciones y los bonos ante información desconcertante sobre la inflación (o cualquier otra cosa). Los precios actualizados ya reflejan dichas preocupaciones. Para justificar un cambio en la cartera, uno debe tener una perspectiva aún más negativa que el inversionista promedio. Y luego ser más listo que el resto, una vez más cuando el momento aparente ser el apropiado, para cambiar la cartera de vuelta. Enjuague y repita.

Evidencia del éxito de perseguir dichas estrategias de sincronización de mercado- tanto por individuos como profesionales- es notable por su ausencia.

Para ilustrar el problema, supongamos que es año nuevo en 1979. El mercado de acciones de Estados Unidos 4 produjo rendimientos positivos en el 1978, pero falló en mantener el paso con la inflación por un segundo año consecutivo. Su bola de cristal le informa que por los próximos dos años usted verá, consecutivamente, inflación de doble dígitos por primera vez desde la Primera Guerra Mundial.

¿Qué haría usted? Todavía guarda recuerdos negativos del 1974, cuando los rendimientos totales ajustados por inflación para las acciones de E.U. fueron -35.05% (entre los peores rendimientos en data desde 1926).

Sospechamos que muchos inversionistas venderían sus acciones en anticipación a precios en los valores significativamente más bajos por los dos años subsiguientes. ¿El resultado? Muy probablemente fallaría en capturar rendimientos por encima de lo esperado de ambas dimensiones, tanto en capital como en tamaño, como muestra la gráfica 1.

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